Tartessos | Un Viaje Histórico a Través de la Moda

Entramos en Tartessos: un viaje histórico a través de la moda y la cultura de este misterioso pueblo

Cuando pensamos en civilizaciones antiguas, solemos imaginar a los egipcios, los griegos o los romanos. Pero en la península ibérica, mucho antes de Roma, floreció una cultura fascinante: Tartessos.

Ubicada en el suroeste de la actual Andalucía, entre los siglos IX y VI a.C., Tartessos fue un centro de comercio, metalurgia y arte, con contactos con fenicios, griegos y pueblos del Atlántico. Aunque no dejó textos propios, sus hallazgos arqueológicos nos permiten reconstruir aspectos clave de su vida, incluido cómo se vestían.

¿Cómo vestían los Tartessos?

No tenemos tejidos conservados de Tartessos el clima y el paso del tiempo los han destruido, pero sí contamos con representaciones escultóricas, cerámicas y objetos metálicos que nos ofrecen pistas valiosas de como podrían haber vestido los habitantes de esta civilización.

Las figuras femeninas más emblemáticas son las “damas tartésicas”, estatuillas de bronce o piedra que muestran a mujeres con vestimenta elaborada:

 
  • Túnica larga y ceñida, con pliegues verticales que indican un tejido ligero, probablemente de lana o lino.
  • Cinturón ancho que acentúa la cintura, a veces decorado con motivos geométricos.
  • Manto o paño sobre los hombros, sujeto con broches metálicos.
  • Peinado alto y elaborado, con trenzas o moños, a veces cubiertos por un velo o tocado ritual.

Las joyas eran fundamentales:

  • Collares de cuentas de ámbar, oro y piedras semipreciosas.
  • Pendientes de oro con forma de disco o cascabel, similares a los encontrados en el tesoro de El Carambolo.
  • Anillos y brazaletes, que indican estatus social.

En cuanto a los hombres, las representaciones son más escasas, pero se cree que usaban:

  • Túnicas más cortas, de estilo fenicio, por la fuerte influencia comercial con Tiro y Cartago.
  • Pantalones ajustados o faldas triangulares, como se ve en algunas estelas.
  • Capas o mantos sujetos con fibulas (broches), hechas de bronce o plata.

Los tejidos probablemente eran de lana local o lino importado, y se teñían con tintes naturales: rojo (con cochinilla), azul (con pastel), amarillo (con cúrcuma).

La moda como símbolo de poder

En Tartessos, la vestimenta no era solo funcional: era un símbolo de identidad, riqueza y conexión con lo divino.

El uso de oro, metales preciosos y adornos complejos indica una sociedad jerarquizada, donde la élite mostraba su estatus a través de la ropa y los accesorios. Los rituales, probablemente ligados a la fertilidad y al culto solar, incluían vestimentas ceremoniales con elementos simbólicos: el sol, la serpiente, el toro y la paloma.

¿Qué podemos aprender hoy de la moda tartésica?

Aunque no podemos copiar sus prendas, sí podemos reivindicar su espíritu: una moda consciente, con significado, que conecta con la identidad y el entorno.

En Tierra de Tartessos, no recreamos sus trajes, pero honramos su legado:

  • Con diseños inspirados en su iconografía: el círculo solar, la Diosa Astarte, los ánsares simbólicos.
  • Con materiales naturales y procesos sostenibles, como ellos usaron recursos locales con respeto.
  • Con prendas unisex y atemporales, que trascienden modas efímeras, como lo hicieron sus símbolos.

Cada camiseta, polo o sudadera no es solo una prenda: es un puente entre el pasado y el presente.

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