Andalucía antes de Roma: la huella de Tartessos

No hace falta remontarse a civilizaciones lejanas como Egipto o Mesopotamia para hablar de misterio, riqueza y sofisticación. En el corazón del sur de la Península Ibérica, mucho antes de que Roma extendiera su imperio, floreció una cultura fascinante: Tartessos. Una civilización que, aunque envuelta en la bruma del tiempo, dejó una huella profunda en lo que hoy conocemos como Andalucía, el verdadero epicentro de su legado.

 

Pero, ¿quién fue realmente Tartessos? ¿Fue una ciudad, un reino, una cultura o tal vez una leyenda inspirada en hechos reales? Hoy, vamos a desentrañar parte de ese misterio, y a descubrir cómo su legado sigue vivo —no solo en los museos, sino también en nuestras raíces, en nuestro territorio… y hasta en la ropa que vestimos.

 

Tartessos: entre la historia y el mito

El nombre Tartessos aparece por primera vez en textos griegos y fenicios del siglo VIII a.C. Para los antiguos, era un lugar de abundancia, un reino legendario situado “más allá de las columnas de Hércules” (el Estrecho de Gibraltar), famoso por sus minas de plata, oro y estaño.

 

Algunos lo compararon con la Atlántida. Otros, como el historiador griego Heródoto, hablaban de un rey llamado Argantonio, sabio y longevo, que gobernó durante 80 años y mantuvo relaciones comerciales con los fenicios y griegos.

 

“Dicen que Argantonio reinó ochenta años y vivió ciento veinte.”
— Heródoto, Historias, Libro I

 

Pero más allá de las leyendas, ¿existe evidencia arqueológica de Tartessos?

 

La respuesta es , aunque compleja. Y esa evidencia no se limita al mito: está tallada en piedra, en oro y en el paisaje andaluz.

 
 

La arqueología habla: ciudades, tesoros y símbolos

Aunque aún no se ha encontrado una “capital” de Tartessos con certeza absoluta, los hallazgos arqueológicos en el Bajo Guadalquivir, Huelva, Sevilla y Cádiz confirman la existencia de una cultura avanzada entre los siglos IX y V a.C.

 

Uno de los descubrimientos más importantes fue el Tesoro de El Carambolo (descubierto en 1958 cerca de Sevilla), un conjunto de joyas de oro de más de 2.700 años, cuyo estilo combina influencias locales con técnicas orientales. Aunque su origen tartésico fue cuestionado durante décadas, estudios recientes del Instituto de Arqueología de Sevilla (CSIC) apuntan a que podría tratarse de un objeto ceremonial de élite tartésica, vinculado a rituales religiosos.

Imagen de Piedra con escritura Tartésica aún no descifrada

 

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Otro hallazgo clave es el asentamiento de La Joya (Huelva), excavado por el Proyecto Arqueológico del Bajo Guadalquivir. Allí se han encontrado estructuras urbanas, cerámica de lujo, objetos de escritura y restos de fundición metálica, todo lo cual indica una sociedad compleja, con redes comerciales que llegaban hasta Fenicia y el Mediterráneo oriental.

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Cancho Roano: el gran centro tartésico en Extremadura

Aunque Andalucía fue el corazón de Tartessos, su influencia no se detuvo en la frontera. Hacia el norte, en Extremadura, se alza uno de los yacimientos más fascinantes del mundo tartésico: Cancho Roano, ubicado en Zalamea de la Serena, Badajoz.

 

Este recinto fortificado, datado entre los siglos VI y IV a.C., no era una ciudad cualquiera. Era un centro ceremonial, político o religioso de élite, con una arquitectura única: muros de piedra, torres, habitaciones organizadas alrededor de un patio central de planta ovalada, que evoca formas antiguas de entender el mundo: el círculo como símbolo de eternidad, unidad y vida.

 

Los arqueólogos han encontrado cerámica fenicia, objetos de bronce, restos de alimentos exóticos y elementos que sugieren rituales complejos. Algunos incluso han hablado de una especie de “palacio del sacrificio” o templo dedicado a una divinidad femenina.

 
 
 

La Diosa Astarté y el culto a lo femenino

Uno de los aspectos más fascinantes de la religión tartésica es su fuerte componente femenino. Aunque no tenemos templos como en Grecia o Fenicia, los símbolos nos hablan de una divinidad central: la Diosa Madre, a menudo identificada con Astarté, la deidad fenicia de la fertilidad, el amor y la guerra.

 

En Cancho Roano, aunque no se ha encontrado una estatua con nombre, los indicios están ahí: telares, objetos personales, figurillas femeninas y la propia disposición del espacio, que recuerda a otros santuarios mediterráneos dedicados a divinidades como Astarté.

 

Y es precisamente esta diosa la que ha inspirado uno de los elementos más profundos de nuestra identidad visual.

 
 

El símbolo circular: cuando la arquitectura se convierte en mito

Lo que más nos ha inspirado no es solo lo que se ha encontrado, sino lo que se intuye.

 

La planta circular del recinto principal de Cancho Roano —un óvalo que se cierra sobre sí mismo— ha sido interpretada por muchos como una representación simbólica de la fertilidad, incluso como una metáfora de la silueta de una mujer embarazada: el círculo superior como el torso, el triángulo invertido como el vientre.

 

Este símbolo no es un hallazgo arqueológico literal, pero sí es una reinterpretación poderosa, nacida del respeto hacia una cultura que entendía lo sagrado como algo cercano, terrenal, vivo.

 

Y es precisamente este símbolo —el círculo que se estrecha en un triángulo invertido— el que hoy forma parte del logo registrado de Tierra de Tartessos. No como una copia, sino como un homenaje consciente a una espiritualidad antigua que nunca desapareció: solo fue olvidada.

 
 
 El peinado en espiral y las ánades: símbolos que perduran

Además del círculo sagrado, nuestro logo rinde homenaje a dos elementos clave de la iconografía tartésica:

 
  • El peinado en espiral de Astarté: presente en estelas y figurillas, no es un mero adorno. Es un símbolo de poder, estatus y conexión con lo divino.
  • Las ánades: aves sagradas, frecuentemente representadas junto a figuras femeninas. En muchas culturas antiguas, simbolizan la transición entre mundos, la renovación y la vida en el más allá.
 

Juntos, estos tres elementos —el círculo, el peinado y las ánades— forman un trío de poder simbólico: cuerpo, alma y trascendencia. Tres elementos que hoy inspiran no solo el logo de Tierra de Tartessos, sino también una forma de entender la identidad como algo profundo, arraigado y vivo.

 

Tartessos en el presente: más que historia

Aunque Roma llegó, dominó y transformó la Península, el espíritu de Tartessos nunca desapareció. Sus raíces están en el paisaje andaluz, en los nombres de pueblos, en la forma de trabajar la tierra, en la música, e incluso en la forma de entender la identidad.

 

Y ahora, también vive en la moda.

 

En Tierra de Tartessos, cada prenda está diseñada pensando en ese legado. No se trata solo de estampar un símbolo antiguo, sino de vestir una conciencia: la de saber de dónde venimos, honrar lo que fuimos, y llevarlo con orgullo en el día a día.

 

Una camiseta con el motivo del círculo de Cancho Roano, el peinado de Astarté o las ánades no es solo un diseño bonito. Es un homenaje silencioso a una cultura que supo brillar antes de que el mundo la olvidara. Es una forma de decir: “Yo también soy raíz de Tartessos”.

 

Conclusión: Andalucía, corazón de un imperio olvidado

Antes de Córdoba romana, antes de Sevilla islámica, antes de los reinos de taifas y los gitanos, hubo algo más antiguo, más profundo: una tierra con nombre propio —Tartessos—, que supo florecer entre el río y el mar.

 

Su historia no está escrita solo en Andalucía. También está tallada en piedra en Badajoz, en un recinto que guarda el secreto de la vida. Y en cada detalle del peinado de una diosa, en cada ave que vuela hacia el cielo.

 

Hoy, al mirar hacia atrás, no buscamos revivir un imperio. Buscamos reconocer nuestras raíces, entender que la identidad no se inventa, se descubre.

 

Y a veces, esa identidad se lleva mejor… puesta.

 

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Comparte tus pensamientos en los comentarios. ¿Crees que Cancho Roano merece más reconocimiento? ¿Llevarías un diseño inspirado en Astarté, las ánades o el círculo sagrado?

 

Y si quieres llevar una pieza de esta historia contigo, visita Tierra de Tartessos y descubre ropa diseñada con raíces.